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lunes, 27 de agosto de 2012

EL NIÑO JESÚS EN MAJESTAD: EL SANTO NIÑO DE PRAGA

NIÑO DE PRAGA (LITOGRAFÍA)

El Santo Niño de Praga es una de las advocaciones más antiguas de la Santa Infancía de Jesús; es mundialmente conocido como el Santo Patrono y protector de la hermosa ciudad de Praga situada en lo que actualmente conocemos como la República Checa
Esta bellísima y pequeña imagen está hecha de cera, un material aparentemente demasiado frágil pero que ha resistido milagrosamente el paso de los siglos e incluso guerras, invasiones y desastres naturales y humanos.


IMAGEN REAL DEL SANTO NIÑO DE PRAGA
Su historia es tan antigua que sus orígenes rozan la leyenda; contra lo que pudiera pensarse, la imagen del Niño de Praga no es originaria de Praga sino de España en donde fue modelada por un humilde y piadoso fraile. Aquí te contamos la historia completa:

NIÑO DE PRAGA EN SU ALTAR




A fines de la Edad Media, en algún convento entre Córdoba y Sevilla vivía Fray José de la Santa Casa.   Un buen día Fray José está barriendo el suelo del monasterio, y de repente se le presenta el Niño Jesús quien le pide que haga una estatua de cera en todo igual a Él.  Así lo hace y luego de terminarla muere en estado de gracia y su alma es conducida al paraiso por los mismos angeles que acompañaron al Niño Jesús.

Despues Fray José se apareció en sueños al Padre Prior del convento, comunicándole lo siguiente: "Esta estatua, hecha indignamente por mi, no es para el monasterio. Dentro de un año vendrá Doña Isabel Manríquez de Lara, a quien se la daréis, quien a su vez se la entregará a su hija como regalo de bodas quien la llevará a Bohemia y de la capital de aquel reino será llamado -Niño Jesús de Praga- entre los pueblos y naciones. La gracia, la paz y la misericordia descenderán a la tierra, por El escogida para habitar en ella, el pueblo de aquel reino será su pueblo, y Él será su PEQUEÑO REY".   

Y así fue tal como se lo anunció. Luego, pasando de generación en generación, la pequeña y hermosa imagen llegó a las manos de Polyxena de Lobkowicz quien la donó a los carmelitas en 1628.  Con la ocupación sajona en 1631 el monasterio y la iglesia cayeron en el abandono. Un cura llegó después al lugar abandonado y encontró la estatua seriamente dañada y sin manos. Se dice que oyó voces del niño que le decía que lo restaurara y que él le daría paz.


 
Encontrábase un día el Padre Cirilo - pues tal era su nombre - en oración, delante de la estatua, cuando oyó claramente estas palabras: "Tened piedad de mí y yo me apiadaré de vosotros. Devolvedme mis manos y yo os devolveré la paz. Cuanto más me honrareis, tanto más os bendeciré".   "Colócame a la entrada de la Sacristía, y encontrarás quien se compadezca de mí."

En efecto, se presentó un desconocido, el cual, notando que el hermoso Niño no tenía manos, se ofreció espontáneamente a hacérselas poner, no tardando en recibir su recompensa, pues ganó a los pocos días un pleito casi perdido, con lo que salvó su honor y su fortuna.
Desde entonces se le atribuyeron una serie de milagros, como la protección de la ciudad durante los distintos conflictos bélicos que ha sufrido.


Las gracias y maravillas innumerables debidas al "pequeño Grande" (así llaman en Alemania al Niño Jesús de Praga), se divulgaron hasta en las comarcas más lejanas, con lo que su culto se ha extendido en nuestros días de una manera prodigiosa.  La devoción a esta figura fue difundida en España y por todo el mundo por la orden de los Carmelitas. 

La fiesta del Niño Jesús de Praga se celebra actualmente el primer domingo del mes de junio. Se venera en un rico retablo dorado en la Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria y San Antonio de Padua, no muy lejos de la Catedral de Praga. En la iglesia también se encuentra el Museo del Niño Jesús de Praga, en donde se exponen todas sus alhajas y sobre todo, sus mantos con trajes de diferentes colores litúrgicos, que cada cierto tiempo les son cambiados a la imagen.


sábado, 5 de mayo de 2012

LEYENDAS DE LA ROSA DE JERICÓ

La llamada Rosa de Jericó no es realmente una rosa, ni siquiera una flor, es una planta que crece en los desiertos de Arabia y las inmediaciones del Mar Rojo aunque también se le encuentra en Palestina y Egipto. Sus ramas tienen la propiedad de contraerse con la sequedad, permaneciendo cerradas y secas durante muchísimos años, volviendo a abrirse con la humedad o al contacto con el agua, recobrando toda su frescura y belleza. Sus raíces son muy pequeñas y en estado latente, cuando ha pasado por un periodo seco, adquiere forma prácticamente esférica, formada por sus hojas recogidas siendo inapreciable el tamaño de las raíces que apenas sobresalen de esta formación. Por ello es fácil que el propio viento la arranque, levante y la arrastre grandes distancias, convirtiéndolas en viajeras obligadas a través de estepas y desiertos cruzando las fronteras de diversos países de Asia y diseminando sus semillas por todos ellos.

La rosa de Jericó no crece en en la ciudad de Jericó (situada en Cisjordania, cerca del río Jordán en los actuales Territorios Palestinos). ¿Por qué se llama entonces Rosa de Jericó? Se dice que aproximadamente durante el segundo milenio antes de Cristo, comerciantes y hacendados de esta ciudad la traían desde otros lugares lejanos como un poderoso amuleto que utilizaban para bendecir sus casas y sus negocios. Durante esta época la ciudad de Jericó vivía un gran  esplendor, la planta adquirió cada vez más fama y terminó por adoptar el nombre de la ciudad que con tanto ardor la acogió.
Esta maravilla de la naturaleza siempre ha gozado de mucho aprecio entre los pueblos de Medio oriente quienes le atribuyen propiedades esotéricas y sanadoras y son un símbolo de como la vida, la belleza y las energías positivas sobreviven aún en las condiciones más dificiles.

Rosas de Jericó: una cerrada en condiciones de sequedad y la otra en todo su esplendor



Entre las muchas leyendas que se le atribuyen hay algunas relacionadas con nuestro Señor Jesucristo:
Cuenta la leyenda que, cuando Jesús se retiraba a orar al desierto, la Rosa de Jericó, arrastrada por los vientos, se detenía dulcemente a sus pies y, de madrugada, después de abrirse con el rocío de la noche, ofrecía al Maestro las gotas de agua de sus ramitas. Jesús las tomaba con las yemas de sus dedos, llevándolas a los labios para calmar su ardiente sed. Conmovido, la bendijo.

Hay otra leyenda sobre la rosa de Jericó que dice que cuando Maria y Jose huyeron de la ciudad de Belen con el niño Jesus para evadir su asesinato por Herodes estaban cruzando las llanuras de Jericó y María se bajó del burro en el que estaba montada; al tocar el suelo una Rosa de Jericó brotó para saludar al niño Jesús. Posteriormente y durante la vida de Jesús esta planta siguio florenciendo, pero tras su muerte todas sus flores se secaron. Tres dias despues, junto con la resurrecion de Cristo las rosas de Jericó tambien lo hicieron.

¿Serán estas hermosas leyendas el origen de la advocación del Santo Niño de las Rosas?  Pudiera ser... aunque claro, las rosas que nosotros conocemos nada tienen en común con la "Anastatica hierochuntica" que es el nombre científico de la mística "ROSA DE JERICÓ".

jueves, 2 de febrero de 2012

El Niño de las Suertes, un niño que hace "su santa voluntad"

El Santo Niño de las Suertes es una hermosa talla que representa a un Niño Jesús plácidamente dormidito usando como almohada una calavera.   Esta imagen tiene tambien una muy pintoresca y tierna historia.


¿Porque se le llama "El Santo Niño de las Suertes? Pues ni mas ni menos porque su santuario de destino, es decir, su futuro hogar, la oportunidad de tenerlo fue "echada a la suerte" entre varios conventos y templos de la Ciudad de México.
 
Según relatos, en los primeros años del siglo XIX en México, iban dos sacerdotes misioneros rumbo a Tlalpan, (al sur de la Ciudad de México) y en las inmediaciones oyeron el llanto de un niño ; no acertando de donde pudiera ser, por no haber por aquellos contornos ni una sola cabaña, determinaron acercarse, no dudando que el cielo, les deparaba algún misterio, como así sucedió, porque habiendose acercado al sitio de donde salía el llanto, vieron un hermoso niño desnudo, de unos cuantos meses de edad, y al tomarlo en las manos ¡ oh prodigio advirtieron que la Imagen quedó convertida en lo que es hoy. Al mismo tiempo brotó un manantial de agua, que desde entonces se denomina "El Ojo del Niño", que aun existe en la hacienda llamada de San Juan de Dios.
El par de evangelizadores lo pusieron a disposición del arzobispo Don Francisco Lizana y Beaumont, quien a su vez decidió sortear el sitio al que donaría la imagen para ser venerada. El sorteo se llevó a cabo y salió ganador el convento de San Bernardo; como el prelado sabía de la pobreza de las religiosas del convento, repitió la rifa varias veces y siempre salió ganador el convento de San Bernardo, lo que hizo reflexionar al arzobispo acerca de que la voluntad del niño era quedarse con esas pobres religiosas.
Se dice que el Niño favoreció al Convento de San Bernardo porque simpatizaba con los votos de pobreza de sus monjas de la Orden de la Asunción; su voluntad se hizo patente en las tres rifas que realizó el arzobispo.

 A causa de las dificultades que la Iglesia católica padeció en México con diversos gobiernos, el Niño de las Suertes fue a dar a Tacubaya pues las monjas se lo llevaron en una de tantas exclaustraciones; ahí estuvo muchos años por lo que también era conocido como "El Niño de Tacubaya", pero actualmente ya ha vuelto a cambiar de domicilio, ahora se encuentra en un convento de Xochimilco, a 10 minutos de la estacion del tren ligero "La Noria".
  
Su vestidito puede ser de distintos colores, pero los más frecuentes son el verde y el blanco.  La imagen reposa su cabeza sobre un cráneo, una posición que realmente alude a las "premoniciones" sobre su futura Pasión, o bien al triunfo de Cristo sobre la muerte.  Esta imagen y simbolismo del niño durmiendo y soñando con la cruz ya aparece en muchos cuadros, litografías, tallas y esculturas desde el siglo XVII en España.

Este Niño esta considerado como muy milagroso y sus devotos cuando quieren agradecerle algun favor le llevan juguetitos y sobre todo mucho amor.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

EL NIÑO DEL CONVENTO DE SANTA BRIGIDA

(Leyenda mexicana de tiempos del Virreinato)


Qué bien le iba el nombre de Sor Cándida de Belén a esta monjita alegre, ingenua, infantil. Así, sin malicia y sin doblez, era esta buena madre, siempre afectuosa y jovial.
Por los claustros de Santa Brígida constantemente se escuchaba el fresco tintinear de sus carcajadas, jamás se la vio triste.

Esta admirable Sor Cándida de Belén poseía en su celda, pequeñita y alegre como su vida, un lindo Niño Jesús, sonriente y rubio.  Y el Niño Jesús, refería la ingenua Sor Cándida a las otras monjas, que le hacía mil travesuras constantes.

Un día amaneció consternada Sor Cándida, muy consternada. Era la primera vez que se la veía llorosa y llena de tribulación. El Niño Jesús desapareció de su celda. Su celda estaba como obscura con la falta de su lindo Niño Jesús.

Ya no hacía sino llorar la pobre monjita. Esa pérdida era el desastre de su vida. El capellán, el buen Padre don Aurelio Lomelí, fue al convento esa tarde a rezar el rosario a sus monjas, y sabiendo la pena de Sor Candida, se puso a confortarla con palabras suaves y amorosas.

“Mire. Hermanita, busque en el trabajo consuelo a su aflicción, y lo hallará.  “Mire, aplíquese cuanto antes a bordarme un pañuelo; sí, ande. Bórdemelo, hermana, que aquel gran pañuelo amarillo en el que puso finamente mi nombre, lo tuve esta misma mañana que desgarrar; y no me pesa, por cierto, para hacerlo dos vendas.

“¿No sabe su reverencia que se quemó la casa de los señores Salgado, protectores y patronos de este convento de nuestra madre Santa Catalina?”

“¡Ay no lo sabía su reverencia¡”

“Si en toda la ciudad, Sor Cándida, no se habla sino de ese incendio terrible, que dejó la hermosa morada hecha pavesas. Los vecinos ayudaban con mil arbitrios a extinguir el incendio voraz de la mansión señorial de nuestros piadosos benefactores.
Pero entre aquella gente abnegada, solícita, andaba un mancebillo diligente que se metía con agilidad por entre las llamas y salía pronto de ellas trayendo siempre del interior de la casa cosas preciosas. Más valiente muchacho no he visto otro, y lo más admirable fue que salvó a una niña recién nacida, hija de una esclava negra de la casa. iQué muchacho tan activo, tan simpático, tan valiente! No le importaba nada el peligro. iQué se yo cuántas cosas lindas libró del fuego!.  Iba y venía constantemente, sacando objetos maravillosos, los que más apreciaban los dueños de la casa.”

“Al pasar junto a mí vi que le empezaban a arder sus ropas; se las apagué en el acto, y con dolor le mire una ancha quemadura en un bracito y otra en una de sus piernecitas, y entonces fue cuando hice pedazos mi pañuelo amarillo con que el día de mi santo me regaló su reverencia.

“Después que lo vendé, se marchó el chicuelo, sin que yo lo pudiese evitar, hacia el incendio, y ya nadie lo volvió a ver salir de la hornaza grande y espantosa. Sin duda alguna que allí pereció la pobrecita criatura”.

Se fue hacia su celda Sor Cándida de Belén. Una naciente alegría llevaba la monjita, ingenua y triste, en el alma, y le aleteaba muy tímidamente. Entro en su celda y lo primero que vieron sus ojos fue a su lindo Niño Jesús sonriendo entre el nicho taraceado. Tenia uno de sus brazos envuelto en un trapo amarillo, y una de las piernas también estaba envuelta en otro lienzo del mismo color: Su vestido azul se hallaba lleno de tizne y chamuscado en su parte baja; a medio quemar el ancho galón de oro que remataba la azul tuniquilla de labrado ormesí.

La tristeza de Sor Cándida se hizo gozo...